Quiero vender mi casa en CDMX y la verdad no sé cómo venderla.  No necesito el dinero en estos momentos, pero soy consciente que estoy retrasando la venta por motivos sentimentales. Nací en esa casa hace 45 años, viví en ella unos 24 años y ahora me encuentro que ponerla en el mercado se ha convertido en una decisión difícil y estresante.

¿Por qué? Porque tengo una vinculación sentimental con mi casa en CDMX  que me dice “no me vendas”  y también porque desconozco a quien acudir para conseguir un precio justo por mi casa.

No quiero malvenderla, ni tampoco ponerla en el mercado a un precio que me imposibilite venderla.  Mi reto, supongo, era encontrar el agente inmobiliario adecuado que me orientara en cómo debo venderla.

Durante casi dos meses he buscado un agente inmobiliario que me inspirara confianza para vender a mi “niña”. Pasaron por mi oficina 12 agentes prometiéndome el Sol naciente y sin entender mis temores y mi objetivo. Visité la casa en CDMX  junto con 3 de ellos y quedo claro que estos auto proclamados profesionales  están más interesados en conseguir su comisión que en ayudarme a venderla.

Mi Casa en CDMX. Encontrando la Solución

Personalmente no entiendo el sector inmobiliario; pero por mi trabajo, (soy director de marketing de una empresa en el norte de la ciudad),  sé que uno no vende una casa en 2 días con sólo tomar unas fotos, cuatro datos, conseguir una copia de la escritura de la propiedad y pedir la exclusividad.

Me estaba descorazonando con los agentes inmobiliarios y llegue a pensar en vender mi casa en CDMX  yo mismo a través de internet, cuando recibí la llamada de un agente inmobiliario, Luis, que cambió mi concepto sobre estos profesionales de bienes raíces.

Además de saber escuchar y hacer las preguntas adecuadas, cuando le mostré “mi” casa en CDMX  la analizó con ojo clínico y me sorprendió que no tomara fotos y que una de sus últimas preguntas fuera: “Señor Guzmán, ¿Cuánto desea usted obtener por esta casa?”

“Bueno, yo estaba pensando en venderla por $3,000,000 millones de pesos, porque en esta zona se vendió una casa similar en $2,300,000 pesos  y mi casa es más grande”.

“Entiendo. Permítame que le pregunte Sr. Guzmán, ¿Estaba usted presente cuando se vendió esa casa por $2,300,000 pesos?

Ante semejante pregunta enseguida me di cuenta que mi respuesta me había dejado como un tonto y que estaba ante un verdadero profesional inmobiliario.

Este Luis no se andaba por las ramas y estaba demostrándome que tenía experiencia en tratar con propietarios  y en no perder el tiempo.

Mi respuesta fue embarazosa pero Luis con sus comentarios posteriores supo cómo hacerme sentir cómodo y me dijo que iba a preparar un análisis de precios de mercado en la zona y me lo presentaría 2 días después para establecer el mejor precio de venta de mi casa en CDMX.

Su enfoque me gustó. Pero lo mejor estaba por llegar cuando nos reunimos a los 2 días y Luis me mostró un análisis de los precios de mercado en la zona de CDMX  que estaba bien fundamentado.  Según el análisis mi casa en CDMX  tenía un precio de mercado de  $2,400,000 pesos; por lo que Luis me aconsejó que pedir $2,500,000 pesos  era razonable.

Ahora solo faltaba, según Luis, preparar mi casa en CDMX para la venta, lo que le llevaría unos 6 – 7 días.

“¿Seis o Siete días? ¿Por qué necesitas tanto tiempo?”

“Porque Sr. Guzmán, yo no vendo nada que no conozca como la palma de mi mano. Necesito no sólo hacer las fotografías adecuadas; además necesito hacer un vídeo y conocer cada rincón de su casa. Sólo si conozco bien su casa en CDMX , la puedo vender  rápido porque sabré cómo ponerla en el mercado”.

“Para ello necesitamos que esta casa esté un poco más ordenada y limpia para tomar las mejores fotografías y mientras tanto usted me facilite una copia de toda esta documentación. 

Me quede gratamente sorprendido con la profesionalidad de Luis y sentí que mi casa en CDMX  estaba en buenas manos.

Una semana después, con todo el trabajo completado, mi casa en CDMX estaba subida a internet de una forma que me sorprendió: fotografías muy buenas, una descripción que invitaba a solicitar más información y un vídeo  mostrando mi casa en CDMX.

La verdad es que me gustó y me entusiasmo. Luis había transformado mi casa en CDMX  en un hogar atractivo para vivir.

No es de extrañar que vendiera mi casa en menos de 2 meses. Y Luis solo tuvo que mostrarla a 2 personas. Nada de regateo en el precio, porque Luis supo muy bien defender el precio de mi casa en CDMX.

Lo que al principio, 4 meses antes, me había parecido un enorme problema, se había convertido en una experiencia gratificante gracias a Luis.

Mi casa en  CDMX  se había vendido al precio inicial de $2,500,000 pesos, rápido y sin regateo. Un precio que estaba claro, era el mejor precio de mercado.

Entendiendo cómo funcionan las ventas y el marketing, me di cuenta que Luis estaba haciendo un trabajo profesional que podríamos resumir en:  “vístete despacio que tenemos prisa”. Nada como la preparación inicial para llegar al objetivo que se desea. Y eso fue precisamente lo que Luis aplicó a la venta de mi casa en CDMX.

Pero Luis siguió sorprendiendo tras la venta.  Ante mi sentido de gratitud y entusiasmo por el servicio prestado por Luis,  me sentí en la obligación de mencionar su nombre y su “hazaña” a uno de mis compañeros de trabajo que quería vender un departamento en la zona del Sur.

Una semana después le pregunte a mi colega como le estaba yendo con Luis.  Me contestó que tras una visita a su departamento, no habían llegado a un acuerdo.  Esto me sorprendió y notando el tono de voz de mi colega en la respuesta, decidí no preguntar por qué.

Días más tarde había quedado con Luis en una cafetería del centro de la CDMX  para completar un asunto referente a la casa en CDMX  y le pregunte por el departamento en la zona del Sur.

“Sr. Guzmán,  prefiero no tratar con clientes que son intransigentes y no quieren leer la realidad. Yo nunca pongo en el mercado inmuebles sobrevalorados y mucho menos me presto a hacer tests de mercado poniendo un precio para luego, como no se vende, bajarlo. Eso no es para mi”

“Oye Luis,  Tú llevas bastante tiempo en el sector inmobiliario, ¿no?”

“Sr Guzman, aunque todavía sigo aprendiendo, podríamos decir que me salieron los dientes en la calle mostrando inmuebles”.

Me alegra saber que  Mexico cuenta con profesionales Inmobiliarios como Luis. Profesionales que le dan un buen nombre a esta profesión.

Por favor, déjanos un comentario sobre este artículo. ¿Crees que es necesario tomarse tanto tiempo de preparación antes de vender una casa? Tu opinión nos interesa.

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